Hijo de Miguel Blasco y Juana Taula, nació en Zaragoza el 13 de agosto de 1815 siendo bautizado al día siguiente en la iglesia parroquial de San Felipe y Santiago, y murió en la misma ciudad el 15 de enero de 1863. Cursó cuatro años de Matemáticas en la cátedra establecida por la Real Sociedad con aprobación de S.M., que dieron comienzo en 1828 y finalizaron en 1832. Al mismo tiempo estudió arquitectura en la Academia de San Luis bajo la dirección de los académicos de mérito Antonio Vicente y Atilano Sanz, con quienes aprendió Dibujo natural, Principios de la delineación, los Cinco órdenes de arquitectura, todos los templos de Vitruvio y las casas de Paladio, y realizó la invención y composición de cuatro casas para particulares de diferentes comodidades. Junto con Antonio Vicente realizó además la práctica de la construcción, asistiendo bajo su dirección a la ejecución de diferentes edificios, llevando a cabo la distribución de los operarios y la aplicación de los materiales en sus diferentes usos.
Ejecutó el proyecto del puente sobre el río Ebro en la línea o extensión que ocupaba en Zaragoza, obra que respondía al programa emitido por la Academia de San Luis el 5 de junio de 1838, en vista de que el Ayuntamiento intentaba la reparación de la obra por la solidez de su fábrica y lo enlazado que estaba históricamente el puente con la ciudad. La Academia dio las gracias a todos aquellos que habían enviado proyectos para su censura, pero ninguno de ellos se creyó apto o concluido para poderse ejecutar. Además, el puente de madera sobre pilas de fábrica de Blasco y Taula no pudo ser examinado al no pertenecer su autor a la clase de los profesores, únicos habilitados para construir este tipo de obras y a quienes iba dirigido realmente el programa.
Blasco obtuvo el título de agrimensor por la Academia de Nobles Artes de San Luis, ocupó el cargo de secretario de la extinguida Comisión Agrimensora de Zaragoza y su Partido y en 1845 comenzó a ejercer como perito agrimensor de la Diputación Provincial. El 18 de septiembre de este mismo año solicitó de la Academia de San Fernando su admisión a los ejercicios para la clase de arquitecto, presentando como prueba de pensado el proyecto de una Audiencia territorial para el Reino de Aragón (A-898 y A-899) con el informe facultativo y el avance del coste de la obra, junto con las certificaciones de sus estudios suscritas por Isidro Dolz y Doz y Antonio Vicente, el certificado de práctica firmado por este último, la fe de bautismo y la justificación de su conducta moral y política.
En dicha solicitud se pusieron de manifiesto los problemas que había tenido el pretendiente a la hora de elaborar el proyecto, los cuales señalaba con los siguientes palabras: «Las vicisitudes de los tiempos, que influyen altamente en la posición y fortuna del individuo, le han impedido dedicarse exclusivamente á idear un proyecto tan grandioso como deseára pª intentar su examen: pero interrumpido infinitas veces por sus primarias obligaciones y atendiendo á los Trabajos de Geometría y de Arquitectura que (aunque intrusamente) está desempeñando hace algunos años adquiriendo la practica que espresa el certificado nº 6, se decidió á presentarse ante V,E á solicitar su examen de Arquitectura haciendo un grande sacrificio en el abandono de su domicilio y obligaciones».
Estas mismas vicisitudes las reseñó de nuevo en la petición realizada el 26 de ese mismo mes, confesando como «[…] al pisar los umbrales de la Corte, aunque no es susceptible de deslumbrarse con su esplendor Arquitectónico, pensó que su proyecto quizás parecería enano comparativamente con los edificios que encierra irrealizables en las agobiadas provincial, pero asegura a V.E que si el tiempo no fuese tan perentorio demostraría en un nuevo proyecto ideas mas elevadas de las que acaso se induzcan por lo presentado». Además, dejaba claro que en caso de no ser merecedor del título de arquitecto fuese admitido en su lugar a los ejercicios para la clase de maestro de obras.
La Junta de la Comisión de Arquitectura celebrada el 24 de septiembre de 1845 examinó la obra y los documentos aportados, pero viendo el proyecto escaso para la obtención del título de arquitecto le denegó su admisión a los ejercicios para esta clase, por 1 voto a favor frente a 6 en contra; sin embargo, al solicitar en su defecto su admisión a los ejercicios para una clase inferior, la Junta Ordinaria del 28 de septiembre le admitió a las pruebas reglamentarias para el grado de maestro de obras. En este momento le fueron sorteados los programas de repente, tocándole en suerte los números 1, 54 y 32 que respondieron respectivamente: «Casa fabrica de Jabon con todas sus oficinas correspondientes. Planta, fachada y corte», «Proyectar un cuartel de Prevencion capaz de contener sesenta hombres, con un Departamento para el oficial. Planta, fachada y corte» y «Diseñar una Hermita extramuros de una Población con habitación para el sacristán que cuide de ella. Planta, fachada y corte». De los tres asuntos eligió el nº 54, es decir, un Cuartel de prevención capaz de contener 60 hombres (A-3208), cuya elección comunicó el 30 de octubre.
La Junta de Examen tuvo lugar el 20 de diciembre de 1845, asistiendo a ella como vocales los profesores Juan Miguel de Inclán, Antonio Conde González, Atilano Sanz, Aníbal Álvarez, Eugenio de la Cámara y Marcial Antonio López. Cotejada la obra de pensado con el ejercicio de repente que el pretendiente explicó una vez entrado en la sala, se procedió a la realización del examen teórico. Blasco y Taula comenzó el examen tratando el sistema de replanteo y la construcción de los edificios, desde los cimientos hasta el techo. Continuó con el uso de los materiales, el análisis y las calidades para elegirlos acertadamente y la formación de las armaduras y sus especies. Por último, explicó las circunstancias que debían tenerse presentes en los cuarteles, los diferentes tipos de arcos y su construcción, la formación de los aljibes y las distintas maneras para fabricarlos.
Satisfechos los examinadores con las obras ejecutadas y las explicaciones dadas sobre la teórica y práctica de la profesión le hallaron hábil para ostentar el título de maestro de obras por la totalidad de votos, grado que le fue concedido en la Junta Ordinaria del 4 de enero de 1846, a los 29 años de edad.
Curiosamente, mientras que fue examinado en la clase de maestro de obras su hermano Mariano, nacido en Zaragoza en abril de 1825, solicitó el 28 de septiembre de 1845 su ingreso en la Escuela Especial de Arquitectura de Madrid para obtener también el título de maestro de obras. Había realizado sus estudios preparatorios en la Academia de San Luis de Zaragoza, centro en el que había estudiado cuatro cursos de Matemáticas, Dibujo natural y lineal entre el 23 de diciembre de 1844 y junio de 1845, además de dedicarse a la delineación del orden toscano y dórico según lo acreditaban las certificaciones presentadas para este objeto.
Volviendo a retomar la vida profesional de Eusebio Blasco, sabemos que en febrero de 1847 residió en Zaragoza y que desde esta ciudad remitió a censura de la Academia un plano con la representación de la nueva portada que se intentaba construir en su ciudad natal sobre las ruinas de la antigua iglesia de San Francisco, para servir de entrada a la casa cuartel de la Guardia Civil. A la hora de diseñarlo tuvo presente ejecutar una obra sencilla que conciliase los materiales del país con las instrucciones que le habían sido comunicadas por el jefe político relativas a la escasez de fondos para su construcción.
La Sección de Arquitectura fue del parecer que, sin alterar la magnitud y la disposición del arco, la portada ganaría mucho en ligereza y esbeltez si disminuyese la altura del muro que había sobre la clave hasta la cornisa (Junta General del 7 de marzo de 1847). Estas modificaciones fueron realizadas por el autor en vista de que en la Junta General del domingo 9 de mayo de ese mismo año fue visto y aprobado en su totalidad otro plano para la misma portada con las modificaciones ya introducidas en el proyecto original.
Un año más tarde se pasó a censura el plano para la nueva cárcel de partido en la villa de Caspe (Zaragoza), aprovechando el edificio que había sido castillo del Bailío y pertenecido a la orden de San Juan de Jerusalén, y otro para la villa de Almunia (Zaragoza), el cual había sido antiguamente un cuartel de caballería. Ambos estaban suscritos por Eusebio Blasco como maestro arquitecto y no como maestro de obras que era el título que ostentaba, hecho por el que la Junta General Extraordinaria celebrada el 4 de septiembre de 1848 previno a las autoridades civiles y municipales de la provincia el encargar la dirección de las obras costeadas con los fondos comunes a los arquitectos aprobados y no a simples maestros de obras.
El 30 de julio de 1852 Secall remitió a censura confidencial de la Academia el plano de la fachada de la iglesia del convento de monjas de Jerusalen (Zaragoza), cuyo informe tuvo que llevar a cabo Atilano Sanz y Pérez, previo nombramiento de la Sección de Arquitectura. Sanz pudo comprobar que el costado de la iglesia daba al Paseo de Santa Engracia y estaba fuera de línea, como ya había manifestado en otro proyecto de fachada remitido desde aquella ciudad el año anterior el maestro de obras Eusebio Blasco. En vista de que en estos momentos se estaba construyendo en el Paseo de Gracia una nueva calle, Sanz creyó conveniente que Secall indicara la situación de los edificios contiguos a su alineación y altura, así como la ubicación de la iglesia para poder juzgar correctamente el plano que ahora tenía en sus manos. Pero examinado el proyecto aisladamente encontró algunos defectos que debían subsanarse en la fachada, entre ellos disponer dos pilastras equidistantes una de la otra diámetro y medio en los extremos del cuerpo principal en vez de una y suprimir las pilastras de los pabellones de los extremos para decorarlos con mayor sencillez. El informe de Sanz sería aprobado por la Sección el 21 de agosto de 1852.
Años más tarde, Blasco y Taula volvió a tener problemas en cuanto a las competencias con el Ayuntamiento de Zaragoza, concretamente en 1854 cuando se pusieron en duda sus facultades a consecuencia de la Real Orden del 31 de diciembre de 1853. En varios escritos ha quedado patente el enfado de este profesor respecto a que al ser poseedor del antiguo título de maestro de obras no se le podía bajar de categoría, ni serle restringidas las atribuciones que pesaban sobre los maestros de obras modernos o últimamente creados. Tanto la Academia de San Luis de Zaragoza como la de San Fernando de Madrid dio la razón al interesado, por lo que se comunicó al Ayuntamiento que aclarase este punto a la mayor brevedad posible.
Posteriormente ejecutaría obras de reparación en la Plaza de Toros y en la Casa de Misericordia de Zaragoza (1858).
Arquitectura. Cárceles, 1842-1853. Sig. 2-30-2; Arquitectura. Casas de moneda y cuarteles, 1778-1866. Sig. 2-28-10; Comisión de Arquitectura. Informes, 1839-1850. Sig. 1-30-5; Comisión de Arquitectura. Informes, 1846-1855 Sig. 1-30-2bis; Comisión de Arquitectura. Maestros de Obras, 1789-1845. Sig. 2-23-5; Comisión de Arquitectura. Maestros de Obras, 1846. Sig. 2-19-2; Libro de actas de juntas ordinarias, extraordinarias, generales y públicas, 1839-1848. Sig. 3-90; Libro de actas de juntas ordinarias, extraordinarias, generales y públicas, 1848-1854. Sig. 3-91; Libro de registro de maestros de obras aprobados por la Real Academia, 1818 –1886. Sig. 3-156, nº 200; Secretario general. Solicitudes de ingreso en la clase de maestro de obras, 1845. Sig. 5-68-4.
Silvia Arbaiza Blanco-Soler
Profesor TU de la UPM

Fecha: 1845 • Nº Inventario: A-3208 • Dimensiones: 552 x 769 mm. Escala gráfica en pies castellanos. • Técnica: Papel verjurado ahuesado. Tinta y aguada gris, rosa, ocre y amarilla.
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