Núñez Cortés, JoséMadrid, 1819 - "?, ?"


Hijo de Francisco Rogelio Núñez y Tomasa Rosa Cortés nació en Madrid el 19 de agosto de 1819, siendo bautizado al día siguiente en la iglesia parroquial de San Sebastián. Residió con su familia en la calle de la Magdalena y a los trece años de edad fue admitido como alumno de arquitectura en la Academia de San Fernando.  Se matriculó en el 1º curso de Matemáticas en dicho centro bajo la dirección de Miguel Fernández de Loredo, 2º director de esta cátedra, curso que dio comienzo el 20 de octubre de 1832 y concluyó a finales de 1833. En el trascurso del mismo se dedicó a estudiar las enseñanzas de Aritmética, Álgebra y Geometría elemental. Una vez aprobadas estas materias pasó al 2º curso de Matemáticas con el mismo maestro desde el 20 de octubre de 1834 hasta finales de junio de 1835. Durante este año se aplicó en Trigonometría rectilínea, Geometría práctica, la Aplicación del álgebra a la geometría, Secciones cónicas, Funciones, Cálculo de las diferencias finitas, Método de los límites y en los Cálculos diferencial e integral.

El 25 de noviembre de 1833 una real orden de la Reina gobernadora acordó estimular el genio de los profesores de la Academia de San Fernando a través de la erección de un monumento artístico dedicado a consagrar la memoria del juramento hecho por Isabel II como Princesa heredera de estos reinos y su advenimiento al trono. Debía publicarse en los periódicos, previa aprobación de S.M., teniendo presente que se ofrecería el premio honorífico y remuneratorio al profesor que la Academia estimase con mayor mérito de todos los presentados. Los autores tenían la libertad de diseñar el monumento que quisiesen en el lugar que creyesen más oportuno, sabiendo que el ganador obtendría un premio consistente en una medalla de oro de 6 onzas con la efigie de la Reina y en su reverso la inscripción laureada: «Mª Cristina de Borbon Reina Gobª á N (qe será el nombre del qe obtenga el premio)».

La Academia tuvo preparado el programa el 16 de diciembre, siendo aprobado por la reina Isabel II el 8 de enero de 1834. Los profesores que firmaron la oposición fueron Carlos del Bosch y Romaña; Pedro Manuel de Belaunzarán; Patricio Rodríguez; Andrés Coello; Manuel Rojas; Constantino Germán; Marcos Arnaiz; Diego Monroy y Aguilera (pintor de Cámara de S.M.); Antonio Capo González; Romualdo de Vierna; Narciso Labrador; Antonio Sancho y Arango; José María Guallart y Sánchez; Francisco García Martínez; Juan Morán Lavandera; José Gutiérrez (profesor de pintura); Francisco Elías Burgos; Juan José Ribera; Luis de Olarieta; Pedro García; José de Tomás; Francisco Javier Adán; Inocencio Ladrón de Guevara; Lorenzo Hidalga y Luis Rigalt. Además, cabría añadir los nombres recogidos en la lista remitida a Custodio Moreno desde Barcelona en febrero de 1834 por el académico Antonio Celles en la que aparecían como opositores: José Fontseré; José Oriol; Félix Ribas y los alumnos Onofre Alsamora, Víctor Martí, Pablo Gener, José Mestres, Francisco Barba, Antonio Rubira, Carlos Gras y Francisco Ribas. Asimismo, los de Fernando Llacer y Viana, académico de mérito por la Escultura de la Academia de San Carlos de Valencia; Francisco Guillén y Juan Lizusoáin, este último profesor de Adorno y Decoración en Sevilla.

Las obras presentadas, un total de 23, fueron muy variadas respecto a su forma y ubicación. Algunos vieron el monumento como un obelisco, un gran pedestal con escalinatas, un templete circular de diferentes órdenes, una columna o una fuente, para ser ubicado en lugares tan dispares como la plaza de Oriente a espaldas del gran teatro dando frente a la calle Arenal; en el sitio o paso del río Manzanares llamado del Vado frente al puente de Santa Isabel, o en el sitio que ocupaba la Puerta de Atocha.

La Junta General celebrada a las 11 de la mañana del día 19 de septiembre de 1834 tuvo como objeto la adjudicación de los premios con arreglo al programa publicado en la Gaceta el 7 de enero anterior. Debido a que el viceprotector sufrió una grave enfermedad ocupó la presidencia el conde de Parcent al ser el consiliario más antiguo. A la junta asistieron 49 profesores, siendo el secretario Fernández de Navarrete y no habiendo podido acudir los académicos de honor marqués de Bajamar y el marqués de Piedra Blanca, así como los académicos de mérito Francisco Javier de Mariátegui, Elías Villalobos, José París y José Castelaro.

Estudiadas previamente todas las obras y ejecutada la votación secreta resultó que ninguna de ellas era merecedora del premio, por lo que la Academia acordó comunicar al Gobierno que fuese ella misma la que arreglase uno o mas pensamientos del monumento artístico a fin de poder presentar alguno a S.M. que reuniese y conciliase el decoro y el esplendor de las artes.

En vista de lo acordado en la Junta anteriormente señalada, la Comisión de Pintura, Escultura y Arquitectura reunida el 3 de diciembre de 1834 acordó, sin embargo, otra solución para resolver el problema consistente en volver a organizar una nueva convocatoria y publicación sencilla del mismo programa, debiendo añadir los autores por escrito las razones artísticas y filosóficas de las diferentes obras, el cálculo aproximativo del coste que tendrían y el sitio que se considerada más apto para colocar el monumento.

Al mismo tiempo en que José Núñez Cortés recibió la instrucción del 2º curso de matemáticas bajo la dirección de Miguel Fernández de Loredo, estudió arquitectura bajo la dirección particular de José María Guallart y Sánchez, arquitecto titular de Guadalajara y de su provincia con quien permaneció hasta julio de 1845 aprendiendo la teoría y práctica de la profesión. La aptitud, aplicación y el buen aprovechamiento que hizo durante estos años fueron descritos por su maestro con las siguientes palabras: «Sin faltar á la asistencia de las Catedras se ha dedicado á los Estudios preeliminares, ejercicios y practicas del arte. En los ultimos años ha asistido á dos obras, una en clase de Sobreestrante facultativo y otra en la de Aparejador. Le he confiado en clase de mi Ayudante los levantamientos de planos, calculos y demas para tasaciones: los croquis y planos para diferentes asuntos de deslindes de terrenos y alineaciones de la Ciudad de Guadalajara: los borradores de dictamenes en asuntos legales de la profesion y todos los demas trabajos que han ocurrido en las obras y asuntos de mi direccion, haviendome desempeñado las monteas y plantillas de las dos obras de la Plaza de Madrid de cuya direccion estoy encargado».

El 20 de julio de 1845 Núñez Cortés solicitó de la Academia su admisión a los ejercicios para la clase de maestro arquitecto, presentando como  prueba de pensado el proyecto de una Casa consistorial para Madrid (del A- 2944 al A- 2952) con el  informe facultativo y el avance del coste de la obra, la partida de bautismo, la certificación de sus dos cursos de Matemáticas aprobados, la certificación de práctica librada por su profesor particular José María Guallart  y la justificación de su conducta moral y política.

La Junta de la Comisión de Arquitectura celebrada el día 24 de julio de 1845 examinó la obra y los documentos aportados, acordando el pase del pretendiente al resto de los ejercicios de reglamento. Fue admitido en la Junta Ordinaria del 4 de agosto, momento en que le sortearon los programas de repente. Le tocaron en suerte los números 23, 67 y 113 nuevos, los cuales respondieron respectivamente: «Carcel para tribunal eclesiastico de los principales del Reino, cuya distribución sera respectiva al carácter de sus presos. Planta, fachada y corte», «En un Presbiterio ó Capilla mayor de una colegiata que su embocadura sea en proporcion sexquialtera, disponer el retablo sin columnas, el tabernáculo aislado y la silleria para el numº de treinta y seis capellanes. Planta y fachada» y «Salon suntuoso para el consejo de estado con piezas alrededor para secretaria y archivos. Planta y alzados, en fachada y sección». De los tres asuntos escogió el número 113, es decir, Un salón suntuoso para el Consejo de Estado, con piezas alrededor para secretaría y archivo (A- 5164), elección que comunicó a la corporación el 13 de agosto.

La Junta de Examen tuvo lugar la tarde del 2 de septiembre de 1845, asistiendo a ella los profesores Marcial Antonio López, Antonio Conde y González, Atilano Sanz y Pérez, Aníbal Álvarez, Narciso Pascual y Colomer, Eugenio de la Cámara y Juan Miguel de Inclán Valdés. Cotejada la  obra de pensado con la prueba de repente que el interesado explicó una vez entrado en la sala, se procedió a la realización del examen teórico. Núñez comenzó este nuevo ejercicio tratando diferentes cuestiones geométricas y en particular la doctrina de los ángulos en todas sus formas y especies. A continuación explicó los triángulos en general, dibujando en la pizarra un triángulo escaleno y operando sobre él según los datos que le fueron dados. Después se centró en el uso de la brújula y otros aparatos, y trazó en el encerado una nivelación. Enseguida se introdujo en los planos inclinados con su aplicación en los tejados y cubiertas de los edificios; trazó el replanteo de un edificio sobre la obra de prueba y elaboró la medida y tasación del edificio ya concluido. Posteriormente se introdujo en las bóvedas, cimbras y camones, para dibujar la correspondiente a la de rincón de claustro y arista. También en la construcción, el despiezo y asiento de las columnas de su pórtico arquitrabado y cornisamento, para finalizar con la traza y el perfil de una escalera de cantería con arcos en esviaje o por tranquil.

Satisfechos los examinadores con el mérito de las pruebas presentadas y las explicaciones dadas le hallaron con los conocimientos suficientes para ostentar el título de maestro arquitecto, grado que le fue concedido en la Junta Ordinaria Extraordinaria del 14 de septiembre de 1845, a los 25 años de edad.

En 1855 relevó al arquitecto Enríquez Ferrer en la dirección de las obras de ampliación de la Sacramental de San Isidro, cementerio madrileño construido en 1811, modificando totalmente el trazado de su antecesor. Pero con motivo del derribo del teatro de la Cruz en la misma villa, el 19 de julio de 1860 certificó al tiempo que Juan José Sánchez Pescador el haber verificado el deslinde del grueso correspondiente a la casa de la plazuela del Ángel, nº 15 y 12 antiguo de la manzana 214, de la medianería izquierda de ella y mancomún con el derribado teatro, además de haber medido el terreno que este ocupaba y que debía agregarse a la casa propiedad de Dionisia O’Lawlor y Teresa Pañalver. En este caso, Núñez Cortés trabajó por encargo de Dionisia O’Lawlor mientras que Sánchez Pescador como arquitecto del Ayuntamiento de Madrid.

No obstante, su nombre volvió a reseñarse en las juntas académicas en 1866 a raíz de la remisión a la Academia del expediente instruido con motivo de la denuncia hecha por el inspector de policía urbana del distrito del Hospicio (Madrid), al hallarse en peligro inminente de ruina la primera y segunda traviesa de la casa nº 3 de la plazuela de Bilbao con accesorias a la calle de Hortaleza, nº 38, donde había ocurrido un incendio la noche del 8 de febrero último.

El dueño presentó una certificación de Núñez Cortés acompañada de un plano con la demostración de la planta, fachada y sección de la obra, además de la situación y el sistema de fábricas que constituía la parte que debía repararse. Con ello probaba que las crujías denunciadas eran totalmente independientes de los muros de la fachada principal y posterior sobre la que descansaba y apoyaba la armadura; que la citada Real Orden de 9 de febrero de 1863 autorizaba precisamente las obras que se pretendían acometer y que su ejecución no impedía el funcionamiento de la tahona al estar solamente mal una piedra de moler de las dos existentes.

Tras pasar el teniente de alcalde al arquitecto municipal del distrito la certificación de este manifiesto se vio que era necesario el nombramiento de un tercer profesional por la diferencia de opiniones que existían y porque la obra debía hacerse bajo la dirección de un arquitecto nombrado por el dueño de la finca, mientras que, respecto a su inmediata inspección, no podían realizarse más obras que las indicadas por el profesor Núñez Cortés. En cuanto al funcionamiento de la tahona durante la ejecución de las obras, no debía permitirse por si ocurría alguna desgracia y por el estado en que se encontraban las fábricas que debían repararse.

Posteriormente, se escucho a la sociedad de seguros Mutuos de Incendios de casas en Madrid y a sus arquitectos, la cual pidió un informe fundándose en cuatro consideraciones: la primera correspondiente a la descripción de la extensión de la finca que era incompleta; la segunda a su distribución, la tercera a la calificación de las fábricas que era bastante primitiva y la cuarta en la que se abstenía de calificar su estado por no ser de su competencia.  Por todo ello, tanto la sociedad de seguros como sus directores se opusieron a que el alcalde diese la licencia correspondiente a dichas obras.

Ante esta disparidad de opiniones se solicitó la opinión de la Academia acerca de la solidez de la obra y si la tahona podía seguir funcionando mientras que durase la reforma.  La Sección de Arquitectura reunida en abril de 1866 acordó  no hallar inconveniente en permitir al dueño ejecutar las obras propuestas por el arquitecto Núñez Cortés; que la concesión de la expresada licencia era conveniente como también el establecimiento de las prescripciones que el arquitecto municipal había establecido en este caso;  y por último, que si el arquitecto director de las obras manifestaba que era posible la ejecución de las obras sin perjuicio del funcionamiento de la tahona, no existía inconveniente en acceder a lo solicitado por el dueño.

Durante los años sesenta, un elevado número de maestros de obras y arquitectos participaron en la construcción de corralas, entre ellos, Francisco García Martínez al erigir la corrala de la calle Abades, nº 12 (1861); Joaquín María Vega la de la Paloma, nº 5 (1862) y en este mismo año Jacinto de San Martín la de la Corredera Alta de San Pablo, nº 8. Posteriormente lo fue Blanco y Nicolalde con la construcción del corral de la calle Embajadores, nº 31 (1868), mismo año en que José María Lluch y José Núñez Cortés levantaron la ubicada en Lavapiés, nº 31 y Francisco Cubas la de la Cava Baja, nº 14.


Fuentes académicas:

Arquitectura. Casas particulares, siglo XIX. Sig. 2-42-6; Arquitectura. Monumentos públicos, placas conmemorativas, lápidas, sepulcros, alineaciones urbanísticas, etc., siglo XIX. Sig. 2-28-3; Comisión de Arquitectura. Arquitectos, 1845. Sig. 2-12-5; Comisión de Arquitectura. Informes, 1839-1850. Sig. 1-30-5; Libro de registro de maestros arquitectos aprobados por la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, 1816-1900. Sig. 3-154, nº 292.

 


Silvia Arbaiza Blanco-Soler
Profesor TU de la UPM


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