Calle, Manuel de laGranada, ca. 1792 - ?, ?


Nació en Granada hacia 1792. El 19 de junio de 1813 obtuvo una carta de examen menor de albañilería por la Junta Constitucional del Ayuntamiento de Granada y después de ejercer la profesión en calidad de gremial se trasladó a Madrid para instruirse en la teoría y delineación de la arquitectura.

El 20 de noviembre de 1829 solicitó de la Academia de San Fernando su admisión a los ejercicios para la clase de maestro de obras, presentando como prueba de pensado el proyecto de una Aduana para Granada (del A-1062 al A-1065) con su informe facultativo y el avance del coste de la obra, las certificaciones de práctica libradas por sus profesores y la justificación de su conducta moral y política.

La Comisión de Arquitectura celebrada el 17 de diciembre de 1829 examinó la obra y los documentos aportados, acordando el pase del pretendiente al resto de los ejercicios de reglamento. Fue admitido en la Junta Ordinaria del 27 del mismo mes, fecha en la que le sortearon los programas de repente. Le tocaron en suerte los números 21, 24 y 37, los cuales respondían respectivamente: «Una Casa tahona para una Población de tres mil vecinos dispuesta en un paralelogramo con la oficina ó pieza de Administración y demas que se comprenda necesario á su uso. Planta, fachada y corte», «En un sitio de forma rectangular que tenga 60 pies de latitud por 120 de longitud, disponer una Casa compuesta  de piso bajo y principal para un Caballero con familia y que necesite tener habitación separada de su muger é hijos; cuartos para dos criadas y cuatro criados, cochera, cuadra y Patio. Se hará demostrandolo en dos plantas, fachada y corte» y «Disponer una Casa de reclusion ó carcel para Eclesiasticos. Planta, fachada y corte». De los tres asuntos escogió el nº 37, es decir, de Una casa o cárcel para eclesiásticos de los principales del reino (A-1443), elección que comunicó a la corporación el 30 de diciembre de 1829

La Junta de Examen tuvo lugar el 22 de enero de 1830, asistiendo a ella como vocales Antonio López Aguado, Juan Antonio Cuervo, Custodio Moreno y Juan Miguel de Inclán. Cotejada la obra de pensado con el ejercicio de repente que el interesado explicó una vez entrado en la sala, se procedió a la realización del examen teórico. Manuel de la Calle principió este nuevo ejercicio explicando el replanteo de su obra, la forma y distribución de las fábricas, las bóvedas, sus cimbras y los diferentes métodos para sentar los ladrillos en las bóvedas de rosca. A continuación, explicó las medidas de las superficies, deteniéndose en la del círculo, para pasar a los sólidos, sus dimensiones y medidas.

Satisfechos los examinadores con las obras ejecutadas y las explicaciones dadas le hallaron hábil para ostentar el título de maestro de obras por uniformidad de votos, grado que le fue concedido en la Junta Ordinaria del 7 de febrero de 1830, a los 38 años de edad.

El 22 de enero de 1847 envió un oficio a la Academia junto con el también maestro de obras Francisco Contreras al ver peligrar sus atribuciones por la Real Orden del 25 de julio anterior. A través de ella, S.M. había mandado levantar planos geométricos de las poblaciones de crecido vecindario, pero aquellos ayuntamientos que no poseían arquitectos titulares o asalariados estaban encargando dicha labor a los ingenieros o facultativos reconocidos y no a los maestros de obras que estaban facultados por su titulación para este tipo de trabajos. El miedo a ser eliminados de estos menesteres les llevó a exigir de la Academia su influencia para con el gobierno de S.M., a fin de poderles ocupar en la formación de los citados planos en aquellas poblaciones en las que no hubiesen arquitectos titulares y recordar la Real Instrucción del 10 de octubre de 1845 por la cual se habían deslindado las atribuciones de los arquitectos e ingenieros de caminos, canales y puertos.

Ante la solicitud de los arquitectos, el viernes 5 de febrero de 1847 la Junta de la Sección de Arquitectura acordó no hacer informe alguno ni declaración al respecto por cuanto que no veía en esta exposición ningún hecho consumado que afectase a los intereses de la profesión de los maestros de obras, aunque sí el temor que dichos maestros tenían sobre este asunto.

Con motivo de la remisión a la corporación académica del expediente de denuncia de la casa nº 14 de la calle Elvira esquina a la plazuela de San Gil en la ciudad de Granada, la Sección de Arquitectura tuvo que examinar el asunto el 11 de enero de 1868. Según el informe de denuncia suscrito por el arquitecto municipal el 23 de agosto de 1866, la fachada del edificio que daba a la calle Elvira tenía bastantes daños y sus fábricas se hallaban en estado de descomposición mientras que la otra fachada y los interiores no se encontraban en tan mal estado ni amenazaban peligro de ruina, por lo que creía necesario proceder a la demolición de la casa y construirla de nueva planta para prevenir futuros siniestros. Visto el informe, la Sección lo encontró vago en cuanto a su redacción, de ahí que no pudiera dar un veredicto respecto a este asunto hasta que no tuviese una apreciación exacta del deterioro de la finca y mucho menos de la gravedad de los daños y la urgencia con la que debía procederse a su derribo.

El expediente volvió a tratarse posteriormente dado que el dictamen del corregidor fue desfavorable a la denuncia anteriormente citada. Esto hizo que se volviera a remitir al arquitecto municipal para que rectificara lo dicho, pero el arquitecto volvió a ratificarse en su primera declaración del 23 de febrero de 1867 tras haber hecho de nuevo el reconocimiento de la finca. Es en estos momento entró en escena Manuel de la Calle, quien en 5 de abril de 1867 realizó un informe de la obra manifestando lo siguiente: «[...] parece ser su fabrica antigua, construido el piso bajo de pilares de piedra hasta las carreras del suelo cuadro, y desde este punto hasta el alero del tejado con pilares de ladrillo. Sus tabiques entramados de madera, en los que se observa una pequeña inclinacion hacia dentro, pero nada de desplomo. Los cerramientos se hallan en buen estado, pues solo se notan algunos desconchados en los del segundo piso por la fachada que da á la calle de Elvira, encontrandose tambien en buen estado de solidez y firmeza las habitaciones en su interior, incluso los suelos de cuadrado y armadura. Por lo que opina no presenta en la actualidad sintoma ó señal de ruina, antes por el contrario, tiene bastante solidez y no ofrece peligro alguno». En este estado pasó el expediente a informe del arquitecto municipal, quien se limitó a expresar que la fábrica de la casa era antigua y que presentaba marcados desplomos en sus fachadas.

Tanto uno como otro informe eran vagos y se denotó en ellos una contradicción notoria de sus autores, ya que uno solicitaba la demolición inmediata mientras que el otro consideraba que la casa se encontraba, en general, en buen estado de conservación. Sobre el informe de Manuel de la Calle, la Sección dedujo que la obra se encontraba ante una construcción sólida y ligera, levantada según las reglas del arte árabe por su acertada combinación de pilares y atirantados de suelos, cuadros y armaduras; que este tipo de edificaciones eran las más seguras desde el siglo XII al XVII y que se encontraban en ciudades tales como Granada, Toledo y otras capitales antiguas de España en buen estado a pesar de su antigüedad. Pero en vista de que los facultativos que habían reconocido la obra no se ponían de acuerdo respecto a su estado, la Sección de Arquitectura fue de la opinión que debían suscribirse de nuevo los informes según las prescripciones de la ciencia y el arte, para que pudiera emitirse un dictamen con entero conocimiento de causa y que dichos facultativos se abstuvieran en lo sucesivo de emitir opiniones que no estuvieran razonadas para evitar perjuicios a terceros.

El 1 de junio de 1868 se volvió a remitir el expediente de denuncia la obra siendo censurado por la Sección el 3 de abril de 1869. En estos momentos se vieron los últimos dictámenes facultativos emitidos por los arquitectos de la ciudad de Granada y Provincia como los datos solicitados por la Academia el año anterior. Estos nuevos informes justificaron la necesidad de que la finca fuese restaurada, derribando y construyendo de nuevo todo lo que fuese necesario para conseguir la necesaria solidez del edificio, de ahí que la Corporación creyese conveniente la aprobación de denuncia y que la municipalidad dictase las consiguientes disposiciones encaminadas a este objeto.


Fuentes académicas:

Comisión de Arquitectura. Informes, 1829-1838. Sig. 1-30-3; Comisión de Arquitectura. Maestros de Obras, 1789-1845. Sig. 2-23-5; Comisión de Arquitectura. Maestros de Obras, 1830. Sig. 2-16-4; Libro de registro de maestros de obras aprobados por la Real Academia, 1818-1886. Sig. 3-156, nº 43; Sección de Arquitectura. Informes. Casas, siglo XIX. Sig. 2-42-6.


Silvia Arbaiza Blanco-Soler
Profesor TU de la UPM


Página 1 de

NOTA: Estas bases de datos son el resultado de un trabajo acumulado en diversos departamentos y en períodos diferentes. Los usuarios comprobarán que hay registros incompletos y desiguales en contenido, campos que deberán ser revisados e imágenes que iremos sustituyendo a medida que se vayan haciendo las campañas fotográficas. Todo ello será un trabajo de meses y quizá de años que deseamos no demore la accesibilidad de las personas interesadas en conocer nuestras colecciones. Rogamos nos disculpen estas deficiencias que iremos subsanando de manera escalonada y de lo cual daremos periódicamente cuenta en nuestra página web y redes sociales.

© 2017-2024. Real Academia de Bellas Artes de San Fernando. c/ Alcalá, 13. Madrid
Ayuntamiento de Madrid
Esta base de datos/portal web se ha iniciado gracias a una subvención nominativa de la Dirección General de Bibliotecas, Archivos y Museos del Ayuntamiento de Madrid con cargo a los presupuestos municipales de 2018